La felicidad no es un destino, es una postura existencial
- coachviera
- hace 4 días
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La felicidad no es un destino, es una postura existencial
¿Alguna vez has sentido que la felicidad es como el horizonte? Cuanto más caminas hacia ella, más parece alejarse. Pasamos años persiguiendo hitos: el título, el ascenso, la casa, la pareja perfecta. Y, sin embargo, cuando llegamos ahí, el vacío suele reaparecer.
Como Coach de Vida Existencial, veo este patrón a diario. La pregunta que surge es inevitable: ¿Y si el problema no fuera lo que nos falta, sino desde dónde estamos mirando?
1. La diferencia entre el "Tener" y el "Ser"
La sociedad nos ha vendido una versión de la felicidad basada en el tener: si tengo éxito, seré feliz. Pero la visión existencial invierte esta lógica. La felicidad pertenece al reino del ser.
No es una consecuencia de lo que nos pasa, sino una postura deliberada ante la existencia. No es un puerto al que llegas, sino la forma en que decides navegar, incluso cuando hay tormenta.
2. La trampa de la "Felicidad Condicionada"
Vivir bajo la premisa de "seré feliz cuando..." es una forma de auto-sabotaje. Es lo que llamamos felicidad condicionada. Al poner condiciones a tu bienestar, te conviertes en un rehén de las circunstancias:
Si las condiciones se cumplen, tienes miedo de perderlas.
Si no se cumplen, vives en la frustración constante.
La propuesta existencial es la libertad absoluta: Romper las condiciones. Decidir ser feliz no porque todo esté bien, sino como un acto de soberanía personal.
3. El coraje de elegir (Inspiración en Viktor Frankl)
En mis procesos de coaching suelo citar a Viktor Frankl, quien nos enseñó que nuestra mayor libertad no es la de movimiento, sino la de actitud.
"La última de las libertades humanas es la elección de la actitud personal ante un conjunto de circunstancias".
Decidir ser feliz es, en última instancia, un acto de responsabilidad. Es dejar de ser una víctima del pasado o del entorno para convertirte en el protagonista de tu presente. Es entender que, aunque no puedes controlar lo que sucede afuera, tienes autoridad total sobre lo que sucede dentro de ti.
4. ¿Por qué nos cuesta tanto decidirlo?
Si parece tan sencillo, ¿por qué no lo hacemos? Porque la infelicidad tiene un "beneficio" invisible: nos libera de la responsabilidad. * Si soy infeliz por culpa de otros, no tengo que cambiar nada.
Si decido ser feliz, me quedo sin excusas y debo empezar a trabajar en mi propio sentido de vida.
La felicidad requiere el valor de aceptar que mi paz depende de mí. Es un compromiso diario con el propósito que le doy a mi existencia.
Ser feliz requiere el coraje de mirar al espejo y decir: "Yo soy el arquitecto de mi paz"
Un ejercicio para tu semana
Antes de que este artículo se convierta en una simple lectura más, te invito a un pequeño acto de rebeldía existencial. Mañana, al despertar, antes de mirar tu teléfono, repítete esta frase:
"Hoy no espero que el día sea bueno; hoy decido que yo estaré bien frente a lo que el día me traiga".
La felicidad no es el premio al final del camino, es la herramienta con la que decides caminar. Es hora de dejar de ser un espectador de tu destino y convertirte en el protagonista de tu sentido de vida.
¿Estás listo para tomar la decisión?
La felicidad no es un regalo del destino; es una decisión que tomas cada mañana frente al espejo. Si sientes que es momento de dejar de esperar a que las cosas mejoren para empezar a vivir con plenitud, estoy aquí para acompañarte en ese proceso de redescubrimiento.
Comienza hoy tu proceso de Coaching de Vida Existencial:
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Coach Julio Viera




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